El cierre de “Egin” no debe olvidarse
      es el editorial que GARA publicó el 15 de julio de 1999.

      El cierre de "Egin" no debe olvidarse

      Hoy hace un año se producía el mayor atentado contra la libertad de expresión de las últimas décadas. El Gobierno español se atrevía a cerrar "Egin" y "Egin Irratia" y para ello obtenía la colaboración del juez Baltasar Garzón que trataba de dar a la decisión cierta apariencia jurídica. El Ejecutivo de José María Aznar pretendía dejar sin voz a un importante segmento de la sociedad vasca ­al tiempo que enviaba al paro a unos 250 trabajadores­ con la ilusión añadida de generar una situación que le posibilitara tomar la iniciativa política que ya comenzaba a escapársele de las manos. Pero no contaba con la capacidad de respuesta, con la solidaridad, la imaginación y los recursos de todos aquellos a los que acababa de agredir. Desde aquel 15 de julio, los lectores de "Egin" no han estado ni un solo día sin periódico que respondiera a sus inquietudes. Lo que pretendía ser una intervención que condujera a la izquierda abertzale al abismo, se convirtió en una de sus mayores victorias y tuvo un efecto catalizador que movilizó a miles de ciudadanos, algunos de los cuales llevaban tiempo alejados de la militancia activa.

      Pero que el amor a la libertad de los sectores más dinámicos de esta sociedad sea capaz de responder a un ataque de este tipo creando en menos de seis meses un nuevo diario, no puede hacernos olvidar la grave responsabilidad adquirida por el Gobierno del PP y la Audiencia Nacional. No puede hacernos olvidar tampoco el sufrimiento padecido por las personas que fueron detenidas y las que permanecen encausadas; por los empleados que quedaron en el paro, muchos de los cuales aún no han encontrado trabajo. Ni el alborozo con el que algunos partidos aplaudieron el cierre, ni la crueldad con la que se expresaron determinados líderes cuando se denegó el cobro del subsidio de desempleo a la plantilla de Orain. No deben olvidarse las graves acusaciones que durante días vertieron los medios de comunicación en base a filtraciones oficiales, ninguna de las cuales ha sido probada un año después. Y hay que recordar que el cierre de "Egin" fue posible gracias a las constantes incriminaciones de las que fue objeto este diario. Gracias al boicot publicitario del Gobierno español y del Ejecutivo de Lakua, a la labor de zapa que durante años realizó un PNV cortoplacista y un consejero de Interior obsesionado.

      "Egin" nació del esfuerzo colectivo y el esfuerzo colectivo le ha dado continuidad con este nuevo diario. Pero todavía quedan algunas cuentas pendientes que el futuro se encargará de ajustar.


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